Una persona podría estar atrapada debajo de los escombros después de un derrumbe, un terremoto o un accidente. En ese escenario, encontrarla rápidamente puede marcar la diferencia. Pero los equipos de rescate no siempre pueden ingresar a todas las zonas y, en una emergencia de gran magnitud, los recursos disponibles pueden resultar insuficientes.
Frente a ese problema, un grupo de ingenieros peruanos desarrolló Pulso, un prototipo que combina inteligencia artificial y robótica para apoyar las labores de búsqueda de personas en lugares de difícil acceso.
El proyecto fue desarrollado por cuatro egresados de Ingeniería Mecatrónica de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) y obtuvo el primer lugar en Build with Gemma 2026, una hackatón organizada por Google Developer Groups en la que participaron más de 150 personas.
Pero más allá del reconocimiento, lo interesante de Pulso está en la pregunta que intenta resolver: ¿cómo puede utilizarse la inteligencia artificial cuando una persona necesita ser encontrada en un lugar donde los rescatistas no pueden llegar fácilmente?
¿Qué es Pulso?
Pulso es un prototipo de sistema operativo diseñado para utilizar inteligencia artificial como el componente encargado de coordinar las decisiones de una plataforma robótica.
La propuesta busca que uno o varios robots puedan desplazarse por zonas de difícil acceso, recoger información mediante sus sensores y utilizar esos datos para identificar posibles indicios de personas atrapadas.
El sistema fue desarrollado por Diego Pacheco, Heidinger Sánchez, Gruzver Phocco y Robert Quispe, egresados de Ingeniería Mecatrónica de la PUCP.
La idea nació a partir de una situación concreta: después de un derrumbe o un desastre puede existir una persona atrapada bajo los escombros, pero los equipos de emergencia no siempre cuentan con suficientes rescatistas o maquinaria para revisar todas las zonas.
La idea central de Pulso: utilizar robots para explorar lugares de difícil acceso y una inteligencia artificial que ayude a interpretar la información y coordinar las acciones de búsqueda.
¿Cómo funciona Pulso?
El funcionamiento de Pulso combina tres elementos principales: una plataforma robótica, sensores capaces de recoger información del entorno y un sistema de inteligencia artificial que procesa esos datos para apoyar la toma de decisiones.
Los robots pueden desplazarse por zonas que podrían resultar peligrosas o inaccesibles para una persona. Mientras avanzan, sus sensores pueden recoger información del entorno y transmitirla al sistema.
A partir de los eventos que recibe, la inteligencia artificial puede utilizar el objetivo establecido para planificar determinadas acciones dentro de los protocolos definidos por el equipo.
Según sus desarrolladores, Gemma 4 funciona como el “cerebro” que coordina las decisiones de Pulso, integrado con herramientas utilizadas para controlar y simular sistemas robóticos.
Una IA que no solo responde
Una de las características más interesantes del proyecto es que Pulso no utiliza la inteligencia artificial únicamente para responder preguntas.
El sistema recibe un objetivo y, a partir de la información que obtiene del entorno, puede tomar determinadas decisiones dentro de los protocolos establecidos por sus desarrolladores.
Entre las funciones planteadas se encuentran la planificación de trayectorias, la orientación de la búsqueda y la coordinación entre diferentes robots.
Esto representa una evolución respecto del uso más habitual de los modelos de IA, en los que una persona realiza una consulta y recibe una respuesta. En Pulso, la inteligencia artificial forma parte de un sistema que debe interactuar con un entorno físico.
Ese cambio conecta directamente con una tendencia que también estamos viendo en otros sistemas de inteligencia artificial: pasar de modelos que simplemente generan respuestas a sistemas capaces de utilizar herramientas y ejecutar acciones para alcanzar un objetivo.
El desafío de trabajar sin internet
Una emergencia presenta un problema adicional: las comunicaciones pueden verse afectadas.
Después de un terremoto, un derrumbe u otro desastre, no siempre existe una conexión estable a internet. Por eso, los desarrolladores de Pulso plantearon dos posibilidades de funcionamiento.
La primera utiliza procesamiento local, de manera que la inteligencia artificial pueda funcionar directamente desde el dispositivo sin depender de una conexión a internet.
La segunda utiliza procesamiento apoyado en la nube, cuando existe conectividad disponible.
Esta posibilidad resulta especialmente importante para un sistema destinado a situaciones de emergencia, porque permite pensar en escenarios donde la infraestructura de comunicaciones no está disponible o funciona de manera limitada.
La idea de convertir un celular en el “cerebro” de un robot
Uno de los planteamientos del equipo parte de una idea bastante sencilla: un teléfono moderno ya cuenta con una gran cantidad de sensores y capacidades de comunicación.
Tiene cámara, micrófonos, conectividad Wi-Fi, Bluetooth y capacidad de procesamiento. Los desarrolladores plantearon aprovechar esas capacidades para convertir el dispositivo en una especie de cerebro que pudiera integrarse con un robot.
De esta manera, Pulso no está pensado como un único robot con características cerradas, sino como un sistema que pueda adaptarse a diferentes plataformas robóticas.
Esta característica puede facilitar que la tecnología se pruebe con diferentes tipos de robots dependiendo de las necesidades de una determinada misión.
¿Qué podría hacer un robot durante un rescate?
Imaginemos un edificio que ha sufrido un derrumbe. Antes de enviar personas a determinadas zonas, un robot podría ingresar para recoger información sobre el entorno. Sus sensores podrían ayudar a identificar obstáculos, registrar imágenes, captar sonidos u obtener otros datos disponibles mediante los dispositivos instalados.
El sistema de inteligencia artificial podría utilizar esa información para apoyar la planificación del recorrido y orientar la búsqueda de posibles señales de vida. Si se utilizan varios robots, la tecnología también podría permitir coordinar sus acciones para cubrir diferentes zonas.
La finalidad no sería reemplazar a los equipos de rescate, sino proporcionarles más información para tomar decisiones y reducir la exposición de las personas a zonas peligrosas.
Pulso todavía es un prototipo
Hay un aspecto importante que debe tenerse en cuenta al hablar de este proyecto: Pulso todavía no ha sido probado en una emergencia real.
Las primeras validaciones se realizaron durante la competencia Build with Gemma 2026 mediante simulaciones utilizando ROS y Gazebo.
Estas pruebas permitieron al equipo comprobar el funcionamiento inicial del sistema y observar cómo respondía ante diferentes situaciones simuladas.
El siguiente desafío consiste en continuar desarrollando el prototipo, estandarizar la tecnología y explorar nuevas posibilidades de aplicación.
Importante: Pulso es actualmente un prototipo validado mediante simulaciones. No se trata todavía de una tecnología desplegada para operaciones reales de rescate.
¿Por qué este proyecto es importante para el Perú?
El interés de Pulso no se limita a la tecnología utilizada. También está relacionado con un problema que el Perú conoce bien: la necesidad de responder rápidamente ante terremotos, derrumbes y otros desastres.
En una emergencia de gran magnitud, los equipos de rescate pueden tener que trabajar en varios lugares al mismo tiempo. Las vías de acceso pueden estar bloqueadas y algunas estructuras pueden representar un riesgo para las personas que intentan ingresar.
En ese contexto, disponer de sistemas robóticos capaces de explorar determinadas zonas podría convertirse en una herramienta adicional para los equipos de emergencia.
Todavía queda mucho por desarrollar antes de saber hasta dónde puede llegar una tecnología como esta. Pero el proyecto demuestra que la inteligencia artificial también puede utilizarse para abordar problemas concretos que van más allá de la generación de textos, imágenes o respuestas.
De la inteligencia artificial a la inteligencia artificial con cuerpo
Buena parte de la revolución reciente de la inteligencia artificial ocurre dentro de una pantalla. Escribimos una pregunta y obtenemos una respuesta, generamos una imagen o utilizamos un modelo para analizar información. Pulso plantea algo diferente: darle un cuerpo físico a la inteligencia artificial. En lugar de limitarse a trabajar con información digital, el sistema puede recibir datos del mundo físico mediante sensores y utilizarlos para orientar acciones de un robot.
Esta combinación entre IA y robótica abre un campo mucho más amplio. Los modelos de inteligencia artificial pueden convertirse en una capa de decisión dentro de máquinas capaces de desplazarse, observar y actuar en el mundo real.
Es precisamente una de las tendencias que marcarán la evolución de la inteligencia artificial durante los próximos años.
Una tecnología peruana que todavía está empezando
El primer lugar obtenido en Build with Gemma 2026 representa un reconocimiento al trabajo realizado por el equipo, pero el verdadero desafío comienza después de la competencia.
Convertir un prototipo desarrollado y validado en un entorno simulado en una herramienta capaz de funcionar de manera confiable durante una emergencia requiere nuevas pruebas, desarrollo tecnológico y validaciones en condiciones reales.
Por ahora, Pulso muestra algo más sencillo pero igualmente importante: la inteligencia artificial puede utilizarse desde el Perú para intentar resolver problemas reales.
La combinación de ingeniería, robótica e inteligencia artificial permite imaginar aplicaciones que hace algunos años parecían difíciles de desarrollar. Y en este caso, el punto de partida está en un equipo peruano que decidió utilizar esas tecnologías para enfrentar un problema concreto.
Lo que hay detrás de Pulso
IA + robótica + sensores + procesamiento local o en la nube = una herramienta experimental para apoyar la búsqueda y rescate en zonas de difícil acceso.
La historia de Pulso permite mirar la inteligencia artificial desde otro ángulo. No solamente como una herramienta para escribir, crear imágenes o responder preguntas, sino como una tecnología que puede integrarse con máquinas y utilizarse para enfrentar situaciones del mundo real.
El proyecto todavía se encuentra en una etapa inicial y sus resultados futuros dependerán de nuevas pruebas y desarrollos. Pero su propuesta deja una pregunta interesante sobre lo que viene: ¿qué otras tareas podrían realizar robots controlados o asistidos por inteligencia artificial para ayudar a las personas?