La inteligencia artificial ya se utiliza en colegios públicos de Lima para reforzar el aprendizaje de matemáticas y ayudar a los estudiantes a explorar opciones profesionales. La experiencia también plantea una pregunta clave: ¿cómo conseguir que estas herramientas mejoren realmente la educación?
La inteligencia artificial comienza a ocupar un espacio concreto en las aulas peruanas. Ya no se trata únicamente de estudiantes que consultan un chatbot por su cuenta, sino de iniciativas que incorporan herramientas digitales a las actividades escolares, con objetivos educativos definidos y acompañamiento docente.
Una de estas experiencias es Eligiendo mi camino, un programa que combina un tutor de matemáticas con inteligencia artificial y un orientador vocacional para estudiantes que están por terminar la secundaria.
Según información publicada por el Banco Mundial, desde marzo de 2026 la iniciativa había llegado a aproximadamente 4.500 estudiantes de quinto de secundaria en 85 colegios públicos de Lima. La experiencia ofrece una mirada concreta sobre las oportunidades de la IA en la educación peruana, pero también sobre las condiciones necesarias para aprovecharla sin confundir la incorporación de tecnología con una mejora automática del aprendizaje.
La idea central: utilizar la inteligencia artificial para ofrecer apoyo personalizado a los estudiantes, reforzar conocimientos y explorar opciones profesionales, sin reemplazar el trabajo de los docentes ni el acompañamiento humano.
Un tutor de inteligencia artificial para reforzar las matemáticas
Uno de los componentes del programa es un tutor digital diseñado para ayudar a los estudiantes a identificar y comprender sus dificultades en matemáticas. En lugar de limitarse a entregar una respuesta, la herramienta busca orientar al alumno mediante ejercicios y explicaciones adaptados a sus necesidades.
Este tipo de apoyo puede resultar útil cuando un estudiante necesita practicar un tema que no ha comprendido por completo o avanzar a su propio ritmo. También permite trabajar con preguntas y ejercicios durante las sesiones escolares, mientras el docente conserva un papel central en la organización de las actividades y el seguimiento del aprendizaje.
El desafío es importante. La información difundida por el Banco Mundial señala que solo el 13 % de los estudiantes peruanos de secundaria alcanza el nivel esperado en matemáticas. Este dato ayuda a dimensionar las dificultades educativas que se busca atender, aunque no constituye una medición del impacto del programa de inteligencia artificial.
La herramienta no sustituye la enseñanza ni garantiza por sí sola mejores resultados. Su utilidad depende de la calidad de los ejercicios, de que las explicaciones sean correctas y de la capacidad del estudiante para comprender los procedimientos, en lugar de limitarse a obtener una respuesta.
Orientación vocacional con IA: elegir qué estudiar después del colegio
El segundo componente de Eligiendo mi camino aborda una decisión que puede marcar la trayectoria de los jóvenes: qué hacer después de terminar la secundaria. Para ello, incorpora un orientador vocacional que conversa con los estudiantes, explora sus intereses y les ayuda a conocer alternativas educativas y ocupacionales.
La herramienta, conocida como Gallito, plantea preguntas sobre las preferencias, habilidades y actividades que interesan al estudiante. A partir de esa información, puede ayudarle a explorar carreras, ocupaciones y rutas de formación, así como a organizar los siguientes pasos para tomar una decisión más informada.
La propuesta contempla distintas alternativas para el futuro, desde la educación universitaria y técnica hasta la incorporación al mercado laboral. De esta manera, la orientación no se limita a recomendar una carrera, sino que busca ayudar al estudiante a relacionar sus intereses con opciones concretas de formación y trabajo.
Este apoyo puede ser valioso para quienes tienen pocas oportunidades de acceder a orientación personalizada. Sin embargo, las sugerencias de un sistema de IA deben considerarse un punto de partida, no una decisión definitiva. Las preferencias personales, la situación económica, la oferta educativa y las oportunidades laborales también requieren análisis y, cuando sea posible, orientación de docentes, familiares y profesionales.
Los docentes también necesitan aprender a utilizar la inteligencia artificial
La incorporación de IA en las escuelas no se limita a las herramientas que utilizan los estudiantes. Los docentes pueden recurrir a estos sistemas para preparar clases, elaborar materiales, diseñar ejercicios y revisar distintas formas de explicar un contenido. Los directores, por su parte, pueden utilizarlos como apoyo para determinadas tareas administrativas.
Pero tener acceso a una herramienta no significa saber aprovecharla. Para obtener resultados útiles, los docentes necesitan formular instrucciones claras, verificar las respuestas y reconocer cuándo el sistema produce información incompleta o incorrecta. La capacitación es importante porque la IA puede ofrecer explicaciones convincentes sin que estas sean necesariamente correctas.
El Banco Mundial también ha estudiado esta cuestión mediante una evaluación realizada en 390 escuelas públicas de Lima, con la participación de 1.269 docentes de sexto grado de primaria. La investigación examinó una capacitación práctica, acompañada de acceso a una herramienta de IA y seguimiento posterior.
Los resultados publicados en octubre de 2026 muestran un matiz importante: la capacitación aumentó el uso de la IA y ayudó a los docentes a formular mejores instrucciones y evaluar críticamente las respuestas. Sin embargo, el estudio no encontró que el programa redujera el tiempo dedicado a las tareas principales de los profesores.
Esto significa que aprender a utilizar la IA produjo mejoras en determinadas habilidades, pero no convirtió automáticamente el trabajo docente en una actividad más rápida. La tecnología puede facilitar algunas tareas, aunque sus resultados dependen de cómo se integra al trabajo cotidiano.
¿La IA ya está mejorando el aprendizaje en el Perú?
La existencia de estas iniciativas demuestra que la inteligencia artificial puede incorporarse a actividades concretas de la educación pública. Sin embargo, es necesario distinguir entre el alcance de un programa, el uso de sus herramientas y sus efectos sobre los resultados educativos.
Que miles de estudiantes utilicen un tutor digital no demuestra, por sí solo, que hayan mejorado de manera sostenida sus conocimientos. Para establecerlo, es necesario comparar sus avances, evaluar la comprensión de los contenidos y determinar si las habilidades adquiridas se mantienen con el tiempo.
El propio Banco Mundial advierte que sigue investigando si los avances iniciales se traducen en un aprendizaje duradero. En el caso de la tutoría matemática y la orientación vocacional, las evaluaciones buscan conocer qué diseños funcionan mejor y cómo pueden adaptarse a las condiciones reales de las escuelas.
También importa la forma en que se implementan estas herramientas. La conectividad, la disponibilidad de equipos, la preparación de los docentes y la supervisión del uso de la IA pueden influir en los resultados. Si estas condiciones no se consideran, existe el riesgo de que las ventajas de la tecnología se concentren en las instituciones que ya cuentan con mejores recursos.
Lo que debe tenerse en cuenta
La incorporación de inteligencia artificial a las aulas no equivale automáticamente a una mejora educativa. Es necesario evaluar los resultados, capacitar a los docentes y garantizar que las herramientas sean adecuadas para la edad y las necesidades de los estudiantes.
Qué debería tener en cuenta el sistema educativo peruano
La experiencia de Lima abre una discusión que va más allá de incorporar nuevas plataformas. Para ampliar este tipo de iniciativas, el sistema educativo necesita identificar qué herramientas aportan valor, cómo integrarlas al currículo y qué acompañamiento requieren los docentes. También debe establecer criterios para revisar la calidad de las respuestas y evitar que los estudiantes acepten como verdaderas todas las recomendaciones generadas por una máquina.
La protección de los datos es otro aspecto relevante. Las herramientas utilizadas con menores deben contar con condiciones claras sobre el tratamiento de su información, los accesos autorizados y la supervisión de su uso. La incorporación de tecnología en las escuelas debe avanzar junto con las garantías necesarias para estudiantes, docentes y familias.
El desafío consiste en aprovechar la capacidad de la IA para ofrecer apoyo personalizado sin desplazar la relación entre docentes y estudiantes. Una herramienta puede explicar un procedimiento o sugerir una ruta profesional, pero la educación también requiere diálogo, criterio, acompañamiento y comprensión del contexto de cada alumno.
La experiencia peruana todavía necesita evaluaciones que permitan medir sus resultados a largo plazo. Aun así, ya plantea una pregunta importante para el futuro de la educación: cómo utilizar la inteligencia artificial para ampliar las oportunidades de aprendizaje y orientación, especialmente para los estudiantes que tienen menos acceso a apoyo personalizado.
El reto no consiste solamente en llevar inteligencia artificial a los colegios. También consiste en comprobar que estas herramientas ayudan a aprender mejor, reducen brechas y amplían las oportunidades de los estudiantes.
Banco Mundial. Información sobre la incorporación de inteligencia artificial en escuelas de Perú, publicada en julio de 2026.
Dirección Regional de Educación de Lima Metropolitana. Información sobre el programa Eligiendo mi camino y la orientación vocacional de estudiantes.
Banco Mundial. Not Faster, but Better: Generative AI and Teacher Skill in Peru. Investigación sobre capacitación docente y uso de inteligencia artificial.